
La instalación astronómica más alta del mundo, sobre una meseta a 5.000 metros.
A 5.058 metros, la meseta de Chajnantor tiene la mitad de la presión atmosférica a nivel del mar y un contenido de vapor de agua casi nulo. Esas condiciones son las únicas en las que las ondas milimétricas y submilimétricas llegan al suelo sin absorberse: precisamente las longitudes de onda que emite el gas frío donde nacen estrellas y planetas.
ALMA distribuye 66 antenas móviles sobre la meseta. Dos transportadores de 130 toneladas las reubican para cambiar la separación entre ellas: cuanto más lejos, mayor resolución. En su configuración más extendida el conjunto alcanza los 16 kilómetros de diámetro, con una resolución angular que iguala a la del Hubble en longitudes de onda mil veces mayores.
Además de ALMA, la meseta alberga APEX (un prototipo tecnológico de las antenas de ALMA que sigue funcionando como antena única) y varios telescopios cosmológicos de pequeño formato para el fondo cósmico de microondas.
El personal trabaja en un campamento base a 2.900 metros y sube a la meseta con oxígeno suplementario.
ALMA obtuvo la primera imagen nítida de un disco protoplanetario, alrededor de la estrella HL Tauri.
Los dos transportadores móviles, apodados Otto y Lore, pesan 130 toneladas y son los vehículos autopropulsados más grandes de Chile.
El supercorrelador de ALMA procesa 17 cuatrillones de operaciones por segundo combinando la señal de las 66 antenas.
Es una colaboración de tres continentes: ESO (Europa), NRAO (Norteamérica) y NAOJ (Japón), la infraestructura terrestre más cara jamás construida en astronomía.