Cielos del Tíbet a más de 5.000 metros, en el extremo occidental del Himalaya.
La meseta de Ali, en el extremo occidental del Tíbet, ofrece condiciones comparables a las de Atacama en el hemisferio norte: aire extremadamente seco, escasa nubosidad y ausencia casi total de contaminación lumínica en cientos de kilómetros. En invierno el contenido de vapor de agua sobre la meseta puede caer a menos de un milímetro precipitable, un valor apenas alcanzado en Chajnantor o el Polo Sur.
El proyecto más importante en construcción es AliCPT, un telescopio microondas diseñado para detectar los modos B del fondo cósmico de microondas, una huella teórica de las ondas gravitacionales primordiales generadas durante la inflación del universo. Si se confirmara su detección, sería una de las mayores confirmaciones del modelo cosmológico inflacionario.
Junto a AliCPT operan varios telescopios ópticos y de rayos cósmicos gestionados por instituciones chinas. Todo el emplazamiento fue inaugurado en 2017 y sigue creciendo con nuevas cúpulas cada temporada.
Aquí se instala AliCPT, un experimento para detectar ondas gravitacionales primordiales en el fondo cósmico de microondas.
Es el observatorio permanente a mayor altitud del hemisferio norte, superando los 5.000 metros de la meseta tibetana.
El aire tan enrarecido obliga al personal a rotar con estancias cortas y a acceder al recinto con oxígeno suplementario.
Comparte propiedades atmosféricas con Chajnantor en Chile, pero está en el otro hemisferio, lo que lo hace complementario para cartografiar todo el cielo.