
El primer observatorio de ESO en el hemisferio sur, todavía en activo.
La Silla inauguró la presencia europea en Chile en 1969 y durante tres décadas fue el observatorio más productivo del hemisferio sur. Situado a 600 kilómetros al norte de Santiago y a 160 al sur del desierto de Atacama, ocupa una montaña aislada rodeada por otros picos del mismo cordón que la protegen del polvo levantado desde el valle.
Con el paso del tiempo, los grandes proyectos ópticos de ESO se movieron a Paranal y Armazones, más al norte y con cielos aún más secos. La Silla no cerró: se especializó. Hoy sus telescopios están dedicados casi por completo a instrumentos de nicho, sobre todo a la búsqueda y caracterización de exoplanetas, donde ha protagonizado algunos de los descubrimientos más importantes de las últimas dos décadas.
El espectrógrafo HARPS mide velocidades estelares con una precisión inferior a un metro por segundo.
La montaña recibe unos 20 días de nubes al año, entre los cielos más despejados del mundo.
En La Silla se identificó por primera vez la contrapartida óptica de una fuente de ondas gravitacionales, en agosto de 2017.