El primer telescopio infrarrojo importante de España, aún en operación tras medio siglo.
El Telescopio Carlos Sánchez, apodado familiarmente “el Chunga” por su primer director, entró en operación en 1972 como el primer telescopio infrarrojo profesional de España, cedido inicialmente por Reino Unido al Instituto de Astrofísica de Canarias.
Su espejo de 1,52 metros permanecía durante décadas de plata para maximizar la reflectividad infrarroja, y su diseño original fue optimizado para observar con detectores criogenados a temperaturas cercanas al cero absoluto. Ha protagonizado buena parte de la historia de la astronomía infrarroja europea, especialmente en el estudio de enanas marrones y estrellas jóvenes.