
Un telescopio de la ESA que combina astronomía nocturna con comunicaciones láser a satélites.
La Optical Ground Station es un telescopio poco convencional. Aunque su óptica y montaje son similares a los de cualquier reflector nocturno de un metro, la ESA la diseñó para actuar como enlace óptico con satélites: envía y recibe pulsos láser precisamente sincronizados con instrumentos en órbita.
Ese doble uso —astronomía convencional durante buena parte del año, comunicaciones láser cuando hay satélite en pase— la convierten en una de las instalaciones más versátiles del Teide. Aquí se cerró el primer enlace láser bidireccional en el espacio con el satélite Artemis, y aquí se recibieron las señales cuánticas del satélite Micius durante los primeros experimentos intercontinentales de criptografía cuántica.