Un veterano de los años 70 reconvertido en la máquina que cartografía la energía oscura.
El Mayall entró en operación en 1973, en la era de los grandes reflectores ecuatoriales previos a la generación de altazimutales digitales. Durante décadas fue una máquina de cartografía convencional, pero en 2019 se instaló en su foco primario el Dark Energy Spectroscopic Instrument (DESI), una de las apuestas científicas más ambiciosas del siglo XXI.
DESI captura simultáneamente el espectro de 5.000 objetos a través de fibras ópticas que un robot reposiciona en cada exposición. Su objetivo es medir la distribución tridimensional de 40 millones de galaxias y quásares para reconstruir la historia de la expansión del universo con una precisión sin precedentes. Los primeros resultados, publicados en 2024, sugieren que la energía oscura podría no ser una constante, sino evolucionar con el tiempo, un hallazgo que si se confirma reescribirá parte del modelo cosmológico estándar.