
El telescopio que demostró que un espejo gigante podía construirse por piezas.
Hasta los Keck, la astronomía asumía que un espejo monolítico era la única vía razonable. Jerry Nelson propuso dividirlo en 36 hexágonos de 1,8 metros controlados por sensores que ajustan su posición dos veces por segundo con precisión nanométrica. Ese principio se usa hoy en el GTC, el James Webb y el ELT.
