
Un espejo parabólico de 23 metros que caza destellos azules de una milmillonésima de segundo.
LST-1 no observa la luz de las estrellas: caza el destello azulado que produce un fotón de rayos gamma cuando choca con la atmósfera terrestre a decenas de kilómetros de altura y desata una cascada de partículas. Esa cascada emite una fugaz onda de radiación Cherenkov que dura una milmillonésima de segundo y solo pinta un anillo tenue en el cielo.
Su espejo de 23 metros está formado por 198 segmentos hexagonales controlados por actuadores. La estructura, íntegramente de fibra de carbono, pesa solo 100 toneladas y puede reorientarse a cualquier punto del cielo en menos de 20 segundos, indispensable para observar estallidos de rayos gamma que se apagan en minutos.
Es el primer telescopio de cuatro previstos en La Palma y el prototipo del Cherenkov Telescope Array Observatory, que sumará más de 60 instrumentos entre La Palma y el desierto de Atacama.